Como no amar a la blanca doncella
Que riega en mí la vida eterna
Con sus cálidas manos de milagro
Y sus cantos de sirena.
Soy yo tu esclavo entreno oh doncella
Grillado a tu belleza
Condenado admirarte desde las sombras
Mi dulce tristeza
Por ti derramo mi
sangre
Por ti hago frente
a cualquiera
Por ti convierto
los celajes en dulce primavera.

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